El arrendador está obligado a realizar, sin elevar la renta, todas las reparaciones para que la vivienda esté en condiciones de habitabilidad
Las filtraciones de agua, las goteras y las humedades constituyen uno de los conflictos más habituales en el mercado del alquiler. Desde una perspectiva inmobiliaria, no solo afectan al confort del inquilino, sino también al valor del inmueble y a la responsabilidad jurídica del propietario. La normativa española establece un marco claro: la vivienda debe mantenerse en condiciones adecuadas de habitabilidad durante toda la vigencia del contrato.
La Ley de Arrendamientos Urbanos regula esta cuestión de forma directa. En particular, su artículo 21 dispone:
"El arrendador está obligado a realizar, sin derecho a elevar la renta, todas las reparaciones necesarias para conservar la vivienda en condiciones de habitabilidad."
Desde un enfoque práctico:
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